El doxing es la recopilación y publicación sin consentimiento de información privada de una persona —domicilio, teléfono, empresa o datos familiares—, normalmente para acosarla, intimidarla o exponerla.
Cómo funciona el doxing
El término procede de «dropping docs» (soltar documentos), jerga hacker de los años noventa. Quienes practican doxing reúnen datos dispersos en un único perfil y lo publican en foros, canales de Telegram o sitios de pegado de texto. Fuentes habituales:
- inteligencia de fuentes abiertas: publicaciones en redes sociales, fotos con datos de ubicación, registros de dominios y registros públicos;
- intermediarios de datos y buscadores de personas;
- bases de datos filtradas en brechas, que vinculan correos, teléfonos y contraseñas;
- ingeniería social dirigida a amigos, empleadores o personal de soporte, y robo de cuentas.
Incluso pequeños detalles de la huella digital de una persona —un nombre de usuario repetido en varios sitios o la vista desde una ventana— pueden bastar para identificarla.
Por qué es importante
El doxing expone información de identificación personal y puede derivar en acoso, amenazas, pérdida del empleo y «swatting»: falsas llamadas de emergencia que envían a policía armada al domicilio de la víctima. Periodistas, activistas, investigadores, jugadores y cargos públicos son objetivos frecuentes. Los hacktivistas y las bandas de ransomware también exponen a empleados y directivos para presionar a las organizaciones. Varios países castigan penalmente el doxing malicioso, y el RGPD restringe la publicación de datos personales en la UE.
Cómo protegerse del doxing
- Use nombres de usuario y direcciones de correo distintos en cada servicio.
- Limite los datos personales y de ubicación en perfiles públicos y fotos.
- Pida a los intermediarios de datos que eliminen sus registros y use las opciones de privacidad al registrar dominios.
- Active la autenticación de dos factores y compruebe si sus cuentas aparecen en filtraciones conocidas.