El skimming es el robo de datos de tarjetas de pago mediante un dispositivo oculto en un cajero, surtidor o terminal de pago o, en su forma digital, mediante código malicioso en la página de pago de una tienda online.
Cómo funciona el skimming
Un skimmer físico es un lector de tarjetas camuflado como parte de la máquina, normalmente una ranura falsa o una carcasa sobre el teclado. Copia la banda magnética al introducir la tarjeta, mientras una cámara diminuta o un teclado falso registra el PIN. Los delincuentes recogen los datos más tarde o los reciben de forma inalámbrica mediante módulos Bluetooth o GSM, algo habitual en los skimmers ocultos dentro de surtidores.
Entre sus variantes figuran:
- Shimmers: láminas finas insertadas en el lector de chip que capturan datos de transacciones EMV; esos datos son mucho más difíciles de aprovechar, porque el chip genera códigos dinámicos.
- Skimming digital: JavaScript malicioso inyectado en tiendas online, también llamado formjacking o Magecart. En 2018 un script de este tipo en la web de British Airways robó los datos de tarjeta de cientos de miles de clientes.
- Intentos de retransmisión contra pagos sin contacto por NFC, limitados por los topes por operación y la tokenización.
Por qué es importante
Los datos robados de la banda magnética sirven para clonar tarjetas y retirar efectivo, sobre todo en países donde aún se aceptan pagos con banda. Esos datos alimentan el mercado del carding, y el efectivo lo retiran a menudo mulas de dinero. Las víctimas suelen darse cuenta solo cuando aparecen cargos no autorizados.
Cómo protegerse del skimming
- Revise cajeros y surtidores en busca de piezas sueltas, ranuras o teclados extraños; prefiera los cajeros del interior de las sucursales.
- Tape el teclado al introducir el PIN.
- Pague sin contacto o con monederos móviles, que nunca exponen los datos de la banda.
- Active las alertas de transacciones y comunique de inmediato cualquier cargo sospechoso.





