Un servidor proxy es un equipo intermediario que reenvía las peticiones entre un cliente y otros servidores, ocultando la dirección del cliente o controlando, filtrando y almacenando en caché el tráfico.
Cómo funcionan los servidores proxy
En lugar de conectarse directamente a un sitio web, el cliente envía la petición al proxy, que establece la conexión en su nombre y le devuelve la respuesta. El destino ve la dirección IP del proxy, no la del usuario. Tipos principales:
- Proxies directos (forward): sirven a los clientes, por ejemplo una pasarela web corporativa que filtra sitios y analiza descargas.
- Proxies inversos: se sitúan delante de los servidores web, terminan TLS, reparten la carga y a menudo alojan un cortafuegos de aplicaciones web.
- Proxies transparentes: interceptan el tráfico sin configurar el cliente.
- Protocolos: los proxies HTTP usan el método CONNECT para tunelizar HTTPS, y SOCKS5 (RFC 1928) puede retransmitir cualquier tráfico TCP y UDP.
A diferencia de una VPN, un proxy suele gestionar solo aplicaciones concretas y no cifra necesariamente el tráfico.
Por qué importan para la seguridad
Los defensores usan proxies para aplicar políticas, inspeccionar el tráfico y registrar el acceso web. Los atacantes los usan para ocultar su origen y eludir controles por geolocalización o por IP. Los proxies residenciales, que encaminan el tráfico a través de dispositivos domésticos, son especialmente valiosos para el relleno de credenciales, el fraude publicitario y el robo de cuentas, porque las peticiones parecen de usuarios normales. Muchas de estas redes se forman con equipos, routers y TV box Android infectados: en 2024 una operación internacional desmanteló la botnet 911 S5, que vendía acceso a unos 19 millones de IP comprometidas. Los proxies abiertos mal configurados también se usan para retransmitir spam y ataques.
Buenas prácticas
- No exponer nunca proxies internos a internet sin autenticación.
- Encaminar el tráfico web corporativo por una pasarela segura y registrarlo de forma centralizada.
- Considerar de mayor riesgo los inicios de sesión desde rangos conocidos de proxies residenciales y anonimizadores.
- Evitar los proxies públicos gratuitos, que pueden leer o modificar el tráfico sin cifrar.