Una copia de seguridad (backup) es una copia de datos, sistemas o configuraciones guardada aparte del original para poder restaurarlos tras una pérdida, corrupción, avería de hardware o un ciberataque.
Cómo funcionan las copias de seguridad
Las copias pueden abarcar archivos, bases de datos, máquinas virtuales o sistemas completos (imágenes). Tipos principales:
- Completa: una copia íntegra de todos los datos seleccionados.
- Incremental: solo los cambios desde la última copia de cualquier tipo; es rápida, pero para restaurar se necesita toda la cadena.
- Diferencial: todos los cambios desde la última copia completa.
Dos métricas definen la estrategia: el objetivo de punto de recuperación (RPO), es decir, cuánta pérdida de datos es aceptable, y el objetivo de tiempo de recuperación (RTO), con qué rapidez deben volver a funcionar los sistemas. La extendida regla 3-2-1 recomienda tres copias de los datos en dos soportes distintos, con una copia fuera de las instalaciones; las versiones ampliadas añaden una copia offline o inmutable y cero errores en las pruebas de restauración.
Por qué son clave para la seguridad
Las copias de seguridad son la última línea de defensa frente al ransomware y los wipers. Los atacantes lo saben: borran las instantáneas de volumen de Windows, destruyen los servidores de copias y roban sus credenciales antes de cifrar los datos, la técnica T1490 (Inhibit System Recovery) de MITRE ATT&CK. Las copias conectadas permanentemente a la red, o accesibles con la misma cuenta de administrador de dominio, suelen destruirse junto con los sistemas de producción.
Buenas prácticas
- Mantener al menos una copia offline, aislada mediante air gap o inmutable (object lock, almacenamiento WORM).
- Usar credenciales propias y MFA para los sistemas de copia, fuera del Active Directory principal.
- Cifrar las copias y proteger las claves.
- Probar la restauración con regularidad e incluirla en el plan de respuesta a incidentes.
- Copiar también los datos SaaS y en la nube: los proveedores no siempre lo hacen.