El Internet de las cosas (IoT) es la red de dispositivos físicos —cámaras, routers, aparatos domésticos inteligentes, equipos médicos e industriales— que recopilan datos y se conectan a internet.
Cómo funciona el IoT
Los dispositivos IoT combinan sensores o actuadores con un pequeño procesador, firmware y una conexión de red como wifi, Bluetooth, Zigbee o datos móviles. Suelen hablar con un servicio en la nube y controlarse desde una app. Hay miles de millones en uso: televisores inteligentes, timbres, vigilabebés, automatización de edificios, coches y el IoT industrial (IIoT).
Por qué importa la seguridad del IoT
Muchos son baratos, ejecutan software obsoleto, traen contraseñas predeterminadas, dejan pronto de actualizarse y a menudo están expuestos a internet sin protección:
- Botnets: el malware Mirai (2016) convirtió cientos de miles de cámaras y routers en zombis; sus ataques DDoS afectaron al proveedor de DNS Dyn y a grandes sitios web. Sus variantes y otras botnets siguen secuestrando dispositivos.
- Violaciones de la privacidad: en 2021 unos atacantes accedieron a unas 150 000 cámaras de seguridad de Verkada en hospitales, escuelas y empresas a través de una cuenta de administrador expuesta.
- Seguridad física: en 2015 los investigadores Charlie Miller y Chris Valasek tomaron el control remoto de un Jeep Cherokee, lo que llevó a la revisión de 1,4 millones de vehículos.
- Puerta de entrada: un dispositivo comprometido sirve de cabeza de puente hacia la red doméstica o corporativa.
Los reguladores han reaccionado: la norma ETSI EN 303 645 fija requisitos básicos, y el Reino Unido prohíbe desde 2024 las contraseñas predeterminadas universales en los dispositivos de consumo.
Cómo proteger los dispositivos IoT
- Cambiar las contraseñas predeterminadas y desactivar servicios innecesarios como Telnet y UPnP.
- Instalar las actualizaciones de firmware y sustituir los dispositivos que ya no las reciben.
- Colocar los dispositivos IoT en un segmento de red separado o en la wifi de invitados.
- Preferir fabricantes que publiquen periodos de soporte y una política de divulgación de vulnerabilidades.