Un antivirus es un programa que detecta, bloquea y elimina software malicioso en ordenadores y dispositivos móviles.
Cómo funciona un antivirus
Pese a su nombre, el antivirus moderno protege frente a todo tipo de malware, no solo frente a los virus. Combina varios métodos de detección:
- Firmas: patrones de bytes y hashes de archivos maliciosos conocidos.
- Heurística: reglas que señalan estructuras o comportamientos sospechosos en archivos desconocidos.
- Supervisión del comportamiento: observar lo que hacen los programas en ejecución, como cifrar archivos en masa o inyectar código en otros procesos.
- Reputación en la nube y aprendizaje automático: comparar archivos y URL con datos recogidos de millones de dispositivos.
Los antivirus también analizan adjuntos de correo, descargas y sitios web. Microsoft Defender Antivirus viene integrado en Windows, y la mayoría de los fabricantes venden hoy el antivirus como parte de una plataforma de protección de endpoints (EPP).
Limitaciones del antivirus
Los atacantes prueban su malware contra los motores más populares antes de usarlo y recurren a la ofuscación, a técnicas sin archivos y a herramientas de administración legítimas. Las bandas de ransomware suelen desactivar primero el antivirus, por ejemplo cargando un controlador firmado vulnerable («bring your own vulnerable driver», BYOVD). Por eso el antivirus por sí solo no detiene los ataques dirigidos, y las empresas añaden un EDR que registra la actividad de los equipos y facilita la investigación.
Buenas prácticas
- Mantener el antivirus activado y actualizado en todos los dispositivos, incluidos los servidores.
- Activar la protección contra alteraciones (tamper protection) para que el malware no pueda desactivarlo.
- No ignorar alertas ni avisos de cuarentena: a menudo son la primera señal de una intrusión.
- Combinar el antivirus con parches, copias de seguridad y autenticación resistente al phishing.