El Ministerio de Finanzas francés ha confirmado una importante filtración de datos en FICOBA, el fichero nacional que centraliza la información de las cuentas bancarias abiertas en Francia. El incidente habría expuesto datos vinculados aproximadamente a 1,2 millones de cuentas bancarias, comprometiendo tanto información financiera como datos personales de sus titulares.
FICOBA: un registro bancario crítico en la infraestructura financiera francesa
FICOBA (Fichier national des comptes bancaires et assimilés) es el registro estatal que consolida todos los datos de cuentas bancarias abiertas en entidades financieras francesas. Está gestionado por la Dirección General de Finanzas Públicas (DGFiP), y los bancos están legalmente obligados a reportar cada apertura, modificación y cierre de cuentas.
Este sistema se utiliza para control fiscal, lucha contra el fraude y el blanqueo de capitales, así como para responder a requerimientos judiciales y administrativos. Por su naturaleza centralizada, FICOBA se considera una pieza de infraestructura financiera crítica: una brecha en este registro no solo expone datos personales, sino que abre la puerta a abusos a gran escala en el ecosistema financiero y administrativo.
Ciberataque mediante robo de credenciales de un funcionario público
Según la información oficial, a finales de enero de 2026 atacantes desconocidos utilizaron credenciales robadas de un funcionario público con acceso a una plataforma de intercambio de información interministerial. A través de esta cuenta legítima, pero comprometida, consiguieron acceder a una parte de las bases de datos de FICOBA y extraer información.
Este patrón encaja con las campañas de robo y abuso de credenciales (credential theft), uno de los vectores de ataque más frecuentes contra administraciones públicas y entidades financieras. Informes como el Verizon Data Breach Investigations Report sitúan el uso de credenciales robadas entre las causas principales de brechas graves de datos. La ausencia de autenticación multifactor (MFA), los permisos excesivos y una segmentación insuficiente de sistemas aumentan de forma significativa el impacto de este tipo de ataques.
Qué datos bancarios y personales se habrían visto expuestos
La información potencialmente comprometida incluye:
— Datos bancarios como RIB e IBAN;
— Información de los titulares de las cuentas (nombre completo y datos identificativos);
— Direcciones físicas asociadas a las cuentas;
— En determinados casos, números de identificación fiscal de los contribuyentes.
Aunque no es posible cargar directamente cargos en una cuenta solo con el IBAN o el RIB sin otros factores de autenticación o autorización, la combinación de datos bancarios, identidad y dirección convierte a los afectados en un objetivo prioritario para phishing dirigido, ingeniería social y suplantación de identidad. Este tipo de información estructurada puede utilizarse para contratar créditos fraudulentos, abrir líneas de financiación o realizar ataques de extorsión altamente personalizados.
Respuesta de las autoridades y riesgos inmediatos para ciudadanos y bancos
El Ministerio de Finanzas ha señalado que el acceso ilícito fue bloqueado tan pronto como se detectó la intrusión. Sin embargo, para el momento de la contención, los atacantes ya podrían haber exfiltrado grandes volúmenes de datos. La propia plataforma FICOBA sufrió interrupciones de servicio mientras se llevaban a cabo tareas de análisis forense, contención y refuerzo de la seguridad, sin que se hayan publicado plazos concretos de plena restauración.
Para los ciudadanos y empresas afectadas, el principal riesgo es un aumento de campañas de phishing y fraudes altamente personalizados: correos, llamadas o SMS que incluyen datos reales de cuentas y direcciones, lo que incrementa drásticamente la credibilidad del engaño. Las entidades financieras, por su parte, deberán afrontar un mayor volumen de alertas en sus sistemas antifraude, más disputas de transacciones y presión reputacional.
Informes como IBM Cost of a Data Breach 2023 estiman el coste medio global de una brecha de datos en torno a los 4,45 millones de dólares, con una parte significativa asociada a respuesta a incidentes, sanciones regulatorias y pérdida de confianza de los clientes. En un contexto europeo, además, este tipo de incidentes puede acarrear implicaciones bajo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y los marcos de seguridad para infraestructuras críticas.
Lecciones de ciberseguridad para registros financieros críticos
Autenticación robusta y gestión estricta de privilegios
El incidente refuerza la necesidad de desplegar autenticación multifactor obligatoria para todo el personal con acceso a sistemas sensibles, tanto en la administración pública como en el sector financiero. Del mismo modo, resulta esencial aplicar el principio de mínimo privilegio: cada usuario debe disponer únicamente de los permisos estrictamente necesarios, revisados de forma periódica, reduciendo el impacto potencial de una cuenta comprometida.
Detección de anomalías y respuesta a incidentes basada en datos
Soluciones de análisis de comportamiento de usuarios y entidades (UEBA), combinadas con plataformas SIEM y herramientas de prevención de fuga de datos (DLP), permiten identificar patrones anómalos incluso cuando el acceso se realiza con credenciales legítimas: grandes volúmenes de exportación, horarios de conexión inusuales o accesos desde ubicaciones atípicas. Un plan de respuesta a incidentes testado y equipos de ciberseguridad coordinados son claves para acotar rápidamente el daño.
Concienciación del usuario final y buenas prácticas de protección
Las personas notificadas por esta filtración deberían incrementar la vigilancia frente a comunicaciones no solicitadas que hagan referencia a sus cuentas bancarias o datos fiscales. Es recomendable verificar siempre la autenticidad de correos y llamadas a través de canales oficiales, monitorizar movimientos bancarios y, cuando exista esta posibilidad, activar alertas de transacciones y servicios de supervisión de crédito.
Incidentes como la filtración de datos de FICOBA demuestran que un único conjunto de credenciales comprometidas puede poner en riesgo todo un registro nacional. Para las organizaciones, es un recordatorio de la importancia de combinar autenticación fuerte, segmentación de sistemas, monitorización continua y formación periódica del personal. Para los ciudadanos, es un motivo adicional para proteger con rigor sus contraseñas, activar el doble factor siempre que esté disponible y desconfiar de cualquier solicitud de datos bancarios que no se inicie desde canales oficiales. La resiliencia frente al cibercrimen financiero depende, en última instancia, de la suma de medidas técnicas, organizativas y de comportamiento adoptadas por todos los actores del ecosistema.